lunes 11 de febrero de 2008

Plan Rocanrol Star


A mí que me digan lo contrario, pero para ser una estrella de rock no son necesarios muchos requisitos, pocos más bien, uno solo realmente: Nacer siendo un mito. Si tienes eso lo demás esta cantado. O tocado. Si naces mito, el arte, la chulería, el desparpajo y la desfachatez para ganar millones te sale sola desde chiquito. -¿Y tu chaval que quiere ser de mayor? -Leyenda viva, dice.
El resto es pura moda, que si carretera que si grupis que si sexandrogsanrocanrol y que si hostias.
Pero fijo, para ser Mick Jagger tienes que nacer mito, y para ser, digamos, por ejemplo, Melendi, pues tienes que nacer, que ya es un señor esfuerzo. Es el abrumador abismo, amigos, entre mitología y chochez. Musicalmente hablando.
Aun con todo, el camino para darse un garbeo por el firmamento roquero universal, a los 17 años se te antoja fácil, asequible al ciento por ciento tanto como una excursión a la granja-escuela donde lo único indispensable es estar a tu hora en el autocar, con lo autorización de tus padres firmada y pringadita de grasilla del bocata y en mente bien presente el pacto y concienzudo plan elaborado junto a tu compañero para ligarse a la de la primera fila y a la repetidora respectivamente. Y ciertamente, ¿no es eso es el rock? Un buen plan de colegas para ligar en la excursión.
Luego te nacen las ideas. Los planes Be, y los Ce y hasta los Uve doble. Y decides montarte una banda de rock, con un par…Con un par de amigos, se entiende.
¿Y qué necesitas? Lo mismito que necesitabas para la excursión: Un autocar, que en este caso cambia por un local para poder meter ruido. Una autorización, que en este caso cambia por un préstamo o regalo para adquirir equipo. Y un plan: que en este caso no cambia. Ligar. Que el discurso de las inquietudes artísticas está muy bien para conseguir financiación, pero, vamos, que entre bomberos ya nos hemos visto las mangueras, a quien vamos a engañar.

Hasta aquí todo más que sencillo, tienes una banda y eres supercool en tu barrio. El autocar arranca de maravilla, el paisaje es de lo más chulo, estimulante y evocador, y lo mejor de todo, el plan funciona.
¡El firmamento! el firmamento esta ahí…lo ves, lo sientes, ¿a qué huele el firmamento? Lo sabes, sabes a qué huele porque crees tenerlo irreverentemente cercano a tus napias, es el aroma del éxito, de la fama, ¡fortuna y gloria, Dr. Jones! Tiene el aspecto del lujo y del glamour.
Ensayáis cada día, componéis temas comprometidos y muy roqueros de la nueva onda, perfeccionáis vuestra técnica, nuevos platos para la batería, ¡mira que ampli trona-vecinos me he comprao! Diseñáis carteles de promocion, petáis los garitos, salís en la radio local. Los findes de bolo se pasan en un Jesús entre la adrenalina, el sudor y los aplausos empapados en cerveza y tabacazo. ¡Otra, otra, otra! Los diecisiete quedan atrás, la adolescencia queda atrás.
Y llega el día que el autocar va pinchando rueda por rueda, el batería que se echa novia, la importancia de los estudios del cantante, a vivir a tomar por culo que se va el guitarra.
El plan ya no funciona.
Queda todo como un hospital robado.
Solo canciones para el olvido y equipos en la casa de empeño.

La hoja de expresiones que muestro arriba es de un personaje que diseñó “Sergio Efe el Jefe”
como protagonista del proyecto de animación que estamos preparando, en el que trataremos de hacer humor sobre toda esta serie de altibajos emocionales, vicisitudes y escenas varias de anecdotario ficticio pero verosímil del mundo del rock. El resto carteles diseños de bandas reales. Reales y muy cercanas.


Y ahora mismo voy a preguntarle a Sir Mick Jagger que neumáticos llevaba su autocar.
























viernes 20 de julio de 2007

El club de los atletas lentos.

Mens sana in corpore sano. Y no está sacado del Lorem Ipsum, sino que lo decía Juvenal, que era un tipo al que le gustaba decir cosas. Dichas a la sazón con vistas a que en el avance de los siglos los profesores de Latín se sintieran realizados frente a sus alumnos/nas de segundo de BUP.
-Niños: Sed quis custodiet ipsos custodes? Y tú que sí, que vale, que de niño nada, canito, que tengo dieciséis pa diecisiete y déjate de rosaes y de volerunts y del póster que tienes de Tito Livio en tu queli, que yo aprobando gimnasia me doy con un canto en el pecho.
Perdón. Educación física que por lo visto es lo correcto. No dejando, por aquello de la ambigüedad eufemística del nombre, de mantenerse a la cabeza en cuanto a asignaturas se refiere notables por su brillantez y grandeza.
Porque un profesor de educación física, sea ya el que se reía del gordito, el que creía tener bajo su mando un batallón , el que de educación tenia poco y de físico aún menos o el aspirante a deportista de élite fracasado, fuere, digo, el modelo que fuere un profesor de educación física te preparaba a conciencia para sobrevivir a tu futuro. A saber: los gimnasios.
Que en clase llegases a destacar un mínimo como alumno aplicado de gimnasia (perdón de nuevo, pero es más corto) no significa necesariamente que más tarde, ya en un inminente avance de tu proceso de madurez vayas a irte de rositas (primera declinación) de un gimnasio. Porque allí juegan en primera, tío. Alli no hay un musculitos como había siempre uno en el insti. Allí hay veinte. Allí no hay una Vane o una Moni hiperdesarrollada que te distrae la atención y la lucidez, no. Alli hay lo menos quince, y todos los días. Porque por norma general la Vane o la Moni se ausentaban frecuentemente a causa de que, misteriosamente, solían menstruar (con insoportables dolores) unas cuatro o cinco veces al mes.
Y tú ahí, como pez en la arena, en el gimnasio, a la altura del betún. Intentando marcarte un ritmo que no te convierta en un inadaptado. Pero es que levantan 20 veces lo que tú, corren 20 veces más que tú en veinte veces menos tiempo, se ligan en 20 minutos a las tías a las que tú tardas 20 días en preguntar la hora.
...Y algunos tienen 20 años más que tú.
Y en la fatiga y el mareo de la segunda serie de abdominales, desfallecido sobre el banco, al borde de la frustración, en medio de la paranoia de las miradas que parecen reirse a carcajadas de ti, dueñas de cuerpos esculturales que te señalan la salida con dedo inquisidor excluyéndote del selecto club de este mundillo del gimansio piensas: -Bueno ¿y qué? Necesitaréis de alguien que os haga esos dibujos que decoran las paredes. ¿No?

Aquí está mi aportación. ¿Soy o no soy del club?

Corpore sano gratia artis







martes 26 de junio de 2007

Y en tu culo un futbolín.

El cliente siempre lleva la razón. Paga. Por tanto lleva siempre la razón. Buen trato, buen change, dame la pasta y te doy la razón. Y yo hasta hace relativamente poco no tenía conocimiento alguno sobre el funcionamiento de los entresijos del mundillo del clientismo. Que a mi modo de ver es jodido, frustrante, incomodo, molesto e hijoputa. Muy hijoputa.
Se puede dar que en el nivel “negociante” chane el trato con el cliente, tú me pides yo te prometo me dijiste tal pero me has enviado cual, a que cobras listo pues mi padre puede al tuyo y así. Pero troncos y troncas, en el nivel “artistillo novatoide” cansa.
Es decir, que la concentración a la hora de ponerse a dibujar en un proyecto y acertar a la primera tiene que ser máxima. Atarse la coleta frente al espejo repleto de estampitas, prender dos velas a san Judas y santiguarse. Santiguarse con dos cojones. Porque toca lidiar.

Digamos, es un suponer, que una empresa que fabrica, por ejemplo, aires acondicionados, es decir, aparatos de aire acondicionado, necesita (se encapricha de) una felicitación animada de correo electrónico interno, solo para sus más selectos allegados. Supongamos ahora que el encargado de pedirnos ese trabajo no tiene ni putísima idea de cómo hostias se hace un dibujo. Y menos aún un dibujo animado. ¿Lo tenemos? Pues metidos en harina diremos que el sistema a seguir por este nuestro encargado ficiticio, ejemplo teórico de la ignorancia superlativa, es el popular modus operandi denominado vulgarmente “carta a los reyes” o “yo pido y que por pedir no quede”:

“Queremos algo muy corporativo pero nada egocentrista, divertido o sea, pero muy sencillo o sea. ¿Sabes? Less is more, no se si me pillas. Algo corto pero con mucha intensidad. Que arranque la carcajada y que tenga buen gusto .Que no pese mucho en el correo. O sea. ¿O Ká? Ah. Y tendría que ser para mañana mismo. Por la mañana. A primerísima hora. Primerísima de antes de los churros. ¿Si?”

-¡Bien! Todo un reto -dice el dibujante más novato.
-¡Joder! -dice aquel que ya se ha visto en algunas.
-¡Monta y pedalea! –dice el veterano.

Yo todavía creo en los retos pero me acerco al ‘Joder’ peligrosamente. Porque a ciertas edades uno se devora la mesa, el lápiz, la pantalla, el proyecto, el cliente y todavía pide postre. Pero lo malo viene después. Temblad bastardos. Los cambios.

“Soso. Feo. Cambiadlo. El color amarillo huevo batido tiene que ser un pelín más a casi punto de nieve. Sigue soso. Sigue feo. ¡Cambiadlo!
¿Podríais hacer que el personaje entre dando volteretas vestido de bárbaro con una guadaña en la mano, y cambiarle la cara, y los brazos, y las piernas, y el tipo de línea y el color?”

Asi es. Ante situaciones parecidas en las que no queda sino tragar, la conciencia me pide la mayoría de las veces contestar con algo que les hiciera ver el pequeño halo de desencanto que me cubre cuando no valoran un esfuerzo. Recurriría al elenco de oraciones filosóficas de la que tanto sabe la Srta Gómez Baraja, gran musa inspiradora de la poesía urbana madrileña. Y rescataría alguna con profundo sentido, para poder afirmar como un autentico veterano:

…Y en tu culo un futbolín.

















viernes 8 de junio de 2007

Cierre el pico, Santa Claus.

Cada año, y cada vez más pronto, cuando se acerca tan callando, amenazante y peligroso el triste solsticio de invierno, se presentan ante nuestras coloradas narices las fiestas natalicias, harto significativas, esperadas y odiadas a partes iguales, memorables sin lugar a duda, sea ya por sus banquetes, sus regalos, sus adornos, sus fiestas y su gentío con espumillón y panderetas, como por sus fum fum, fum, sus yo me remendaba, sus me llena de orgullo y satisfacción tanto la reina como yo, etcétera.

Y sus papanoeles.

Ejemplo de la honda huella que la cultura norteamericana, a precisar la estadounidense, está marcando a ritmo de vértigo en la nuestra propia.
Originario europeo, del norte, como el bonito, Papa Noel es el icono de la fiesta de Navidad en todo el mundo, y parte del extranjero, Cómo Produzco inclusive, ya que nos dio la pájara de animar una divertida felicitación navideña con Santa Claus el yankee y sus esclavizados esbirrillos los duendes entonando un alegre villancico como protagonistas de una entrañable pieza musical animada. Todo al punto muy clasicote de no ser porque esos duendecillos no son otra cosa –queridos herbados- que nuestras propias caricaturas, las de todos los empleados/as/uchos/as de Cómo Produzco/a.
La plantilla al completo, señora. Nadie en el banquillo.

-.Sergio. Se nos va la olla.
-…
-…
- Cierre el pico, Perrino

La cosa fue así. Desde Guión, Cristina Quintero, “la capitana América”, chicharrera, guionista y tocanarices de profesión, pero que guasa se trae un rato, oigan, se ocupó de adaptar el clásico villancico de la burra rin rin para que al son de sus notas los simpáticos muñequitos contaran la ardua tarea que supone la entrega de un proyecto al puro estilo fabrica de juguetes santaclausera. Todo un puntazo.

Después, desde Video, Pablo Fernández y Sergio Fernández que no son los gemelos de Tintín, pero que con empeño pudieran llegar a serlo, convocaron al personal para grabar la adaptación del villancico con sus voces, o con lo que ellos consideraban voces, puesto que la versión no oficial define la grabación como extraños sonidos de índole desconocida. Sin ir mas lejos, Javier Bernardino, no ya un compañero, no ya un amigo, un hermano con todas las letras, cagüentodo, fue directamente invitado a abandonar la sala de grabación. Pobre zagal. Cuánto daño ha hecho Operación Triunfo, la hostia.

-Sergio. Se te va la olla.
-…
-…
-Cierre el pico, Bernardino.

Miles de fotogramas más tarde, qué digo miles, ¡cientos! se dio por finalizada la postalica.
A muchos les agradó su caricatura (Ali estaba encantada con su orejita temblando, al igual que Dani con su sutil levantamiento de ceja). Otros demostraron absoluta disconformidad con la suya (Laura y su polémico cartelito, Erika, con su cara apenada) pero la tónica general marcó un agrado especial en toda la oficina, mezclado con sed de cava y hambre de turrón sobre una colorida alfombra de confeti.

-Feliz Navidad, chicos.
-…
-…
-Cierre el pico, Fernández.








viernes 1 de junio de 2007

Tú la cara y yo el dibujo

-La cabeza de Christy Turlington, las piernas de Tina Turner, el cuerp(az)o de Naomi Campbell y el bust(az)o de Herzigova la «wonderbra»- afirmaban los creativos Disney en la promoción de Pocahontas cuando hablaban del origen del diseño de su personaje protagonista.
Claro, dicho así te imaginas no al arquetipo de creativo norteamericano de una productora de cine de animación, sino a un puñado de embrujados esbirros demoníacos inmersos en la macabra creación de un monstruo por piezas a lo Frankenstein trabajando en su tenebrosa mansión una noche de tormenta, ponme unas piernas aquí, trae esos pechos acá, no nos quedan caras de veinteañeras afroamericanas, pues pon esta que está bronceadita.

Pero no. Trucos de preproducción:-Tú dibújala que esté buena y luego decimos que te has inspirado en una famosilla.
Y cuela. Aunque por más que mires no verás las tetas de Herzigova en ninguna parte de Pocahontas.

Pues bien. Cuando tuve que dibujar muchos de los personajes de los videojuegos de aventura gráfica que realizamos en Cómo el año pasado, escritos por el gran guionista Juan Ignacio Solano, autor, por añadidura, de memorables citas como: - Un buen polvo es lo que necesitaba esa zorra- me dediqué a caricaturizar personajillos famosos con el fin de dejar la broma como impronta en el videojuego. Sin éxito. No conseguí dar con el parecido de casi ninguno. De ninguno, vamos. Solo conseguí dejar manifiesta mi posición en los primeros puestos como vergüenza nacional del diseño de personajes para la producción de videojuego con caricaturas de rostros populares de cine, música y televisión.

Esto me pasa por ver Pocahontas.

Quien sepa localizar en estos dibujos a Clint Eastwood , George Clooney o Sean Connery que se arme de valor y me lo diga, que le planto dos merecidos besos en sendas mejillas y luego le acompaño por el mundo como el moro de Robin Hood, con total servidumbre a riesgo de mi propia vida hasta saldar la deuda de agradecimiento que nos una, etcétera.

Debo añadir que los mágnificos guiones de Juan Ignacio fueron impecablemente relevados por la genial guionista Cristina Quintero, autora, por añadidura, de emblemáticas citas como: -ta bien la cosa-


(Me estaba imaginando a Tina Turner corriendo por el bosque con un mapache…)






lunes 28 de mayo de 2007

¡Blando! ¡Que eres un blando!



Pulula (con perdón) por ahí, una chanza anecdótica común generalizada entre todos los dibujantes/as, animadores/as y demás artistos/as de la rama del lapicismo, y tengo la absoluta certeza de que la habréis experimentado o, como mínimo, escuchado de boca o de boquilla de algún allegado, al menos en una ocasión de vuestras coloridas vidas. ¡oh! amigos todos del noble arte del trazo. La representación dramática de la misma sería a grandes a rasgos algo como esto:

-¡Ah! ¿Tú dibujas?
-Sí. Soy dibujante. Me dedico a ello.
-¿Podrías hacerme una caricatura para mis niños?

Hacerme una caricatura para mis niños, significa literalmente: Hacerme GRATIS una caricatura para mis niños. Cámbiese a gusto del lector el término caricatura por el de cómic, viñeta, dibujirri, garabato, película, teatrillo de sombras chinescas, cartel, estampa, cuadrito o monigote. Sustitúyase también al gusto “mis niños” por mi sobrino, mi hija, mi marido, mis padres, mis dieciocho primos y el patriarca, mi amante, mi párroco, el grupo C de 3º de la E.S.O. del Sagrado Corazón de Jesús, el cuñado de mi ex-jefe o el vecino de mi portera. La anécdota sigue siendo la misma. La situación sigue siendo la misma. La idea general predominante en el populacho sigue siendo la misma: el dibujante no come, el dibujante dibuja. Gratis.

¿Está acaso escrito esto con un tono de reproche? ¿Es acaso esta una réplica formal hacia todos aquellos fontaneros que no arreglan la grifería gratis de casa de mis padres? ¿A aquellos camareros que no sirven copas gratis a mis amigos? ¿A esos taxistas que se negarían a llevar gratis a mis niños al parque de atracciones?
No, amigos, no. No, digo. Porque al fin y al cabo -sed valientes no se os ocurra negarlo- dibujamos gratis. Si, pecadores, sí. Porque en el crudo mundo real regaláis vuestros dibujos, no ponéis pega a las súplicas venidas de unos ojos brillantes que imploran en su dilatación pupilar un pequeño pedacito de vuestro infinito arte, dándoos a entender en el lenguaje que profieren las lágrimas a punto de romper: No le pongas precio al talento, no conviertas en materia mundanal la magia que tus manos son capaces de arrancar del triste vacío de una yerma hoja de papel en blanco.

A mi me sucede a menudo. Dibujo caricaturas como las que veis aquí ahora y las regalo, sí ¿qué pasa?
Aunque el vil metal me acosa, me pincha y me tienta, no se cómo decirle que no a unas brillantes pupilas dilatadas.

(Y que además te apañan un cumpleaños, oye)







jueves 24 de mayo de 2007

Madrid-Grecia y 5 litros a los 100

Cuentan, dicen, que hará unos tres mil años, año arriba año abajo contando los bisiestos, tuvo lugar una mítica contienda militar sobre los confines del continente europeo, guerra de Troya o conquista de Ilión o algo por estilo, en la que se dio cabida a colosales hazañas imperecederas en la historia, de mano de héroes fabulosos, dioses, semidioses, generales, semigenerales reyes y semireyes y más fauna y semifauna. Algo parecido, digamos, a la final de la Champions pero con diez añazos de partido.
Homero que sería algo así como el José Ángel de la Casa del mundo antiguo, pero en ciego, se hartó de relatar la historia de esta guerra, y además en abierto sin pay per view ni leches, dejando constancia de la misma por los siglos de los siglos de los siglos, etc. Amén. Y de aquel tiempo a esta parte, la inmortal esencia de los versos de la Iliada homérica, ha quedado plasmada en dispares formas de expresión e interpretación artística: poemas, novelas, lienzos, películas, canciones, recetas, refranes, dramaturgias, (y también obras de teatro) operas, operetas, operillas y operinas. Conquistando y violentando con sus imágenes y sus palabras nuestras mentes tal si de soldados españoles en una encamisada en Flandes se tratara -o tratase- que de las dos maneras puede y debe decirse.

De sobra son conocidas para todos y todas cosas tales como: El caballo de Troya, La cólera de Aquiles, la astucia de Ulises, la belleza de Helena... Que no guardan relación alguna, atención, (-gutierrezqueleveo-) con la caja de Pandora, el sueño de Morfeo, el canto del loco o la oreja de Van Gogh.


Así pues, cuando tuvimos noticias tanto mis compañeros animadores de Cómo como yo mismo sobre la existencia de un concurso de animación organizado por notodofilmfest, con motivo de la campaña publicitaria del nuevo Opel Corsa, no nos lo pensamos ni media vez y decidimos presentar nuestra pieza. La cosa estaba clara, épica y humor, dicho lo cual dibujamos en una semana justita una minihistorieta animada sobre la guerra de Troya incluyendo el elemento a promocionar (por ganar votos y tal) uséase el Opel Corsa. -¿Que quedó como resultado?- estaréis clamando al unísono. Nada más y nada menos que la pieza ganadora del primer premio del concurso: Opel Troya. Personalmente y con toda la vanidad que me invade, opino que ganar un primer premio de animación en una sola semana es una hazaña tanto o más heroica que las de por ejemplo el Ulises de las mil astucias o el Aquiles, de los pies ligeros.
Sergio, Bea, Javi y Pablo estarán de acuerdo.
La única pega: descubrir que el premio no era un Opel, de haber sido asi, ya nos conocerían en varias gasolineras de la carretera que lleve a Grecia.

Este es el Link de para descargarse la pieza:


http://www.notodo.com/animate/ Sección ganadores> primer premio.


...Cuánto orgullo, Mamá.